Como cada día, entro en las webs de algunos periódicos para ver qué ha pasado en el mundo. Confieso que no hago mucho uso de mi capacidad crítica y no siempre leo periódicos de distinto signo. Muchas veces lo evito por ahorrarme un enfado; así que siempre suelo consultar los mismos diarios.
Antes era muy fiel a El País; pero la verdad es que cada vez me encontraba más alejada de su línea editorial, así que últimamente consulto Público. Hoy he encontrado una frase en una de sus noticias que posiblemente no parezca tan alarmante a simple vista pero, sinceramente, a mí me ha parecido un horror. No sé si debería culpar de ello al diario en sí, porque consultando la fuente hay ciertas contradicciones, pero la frase me ha dejado impactada.
En esta noticia podemos ver como al señor Duran i Lleida le preocupa que nazcan más Mohameds que Jordis en Catalunya. De por sí esto me parece insultante, porque, bajo mi punto de vista, implica que todas aquellas personas que sean de otro origen deben abandonar por completo sus costumbres y volverse catalanas (o vascas, gallegas, madrileñas…). Creo firmemente que si en la voluntad de una persona está la integración, esta no vendrá de cuál es su nombre; sino del respeto y el civismo en la vida cotidiana.
Hasta aquí me encontraba bastante alucinada por las declaraciones del señor Duran i Lleida, cosa que, por otro lado, no debería sorprenderme, ya que CiU siempre me ha olido a alcanfor. Pero aquí no acaba la cosa. Resulta que en declaraciones a El Mundo (y siempre según Público), Duran i Lleida mostró su preocupación porque nazcan más inmigrantes que autóctonos en algunos pueblos de Catalunya.
¿Que nazcan más inmigrantes que autóctonos? Vamos a ver si me aclaro: Esos Mohameds que nacen, lo hacen en Catalunya. Pero por la frase se deduce que no son catalanes. Osea que se produce una queja por la falta de integración de los Mohameds pero a la vez se dice que nacen más inmigrantes que autóctonos.
Según la RAE, autóctono es un adjetivo que significa que ha nacido o se ha originado en el mismo lugar donde se encuentra. Si Mohamed nace en Cornellá y vive en Cornellá, es autóctono, luego algo falla en esta ecuación.
Todo apunta a un fallo de redacción de Público, ya que las declaraciones que he encontrado en El Mundo lo que he encontrado es que a Duran i Lleida le preocupa que en algunas ciudades como Palafrugell pueda acabar habiendo más personas de origen magrebí que de Cataluña. De origen, vale; pero no inmigrantes. Creo que Público ha errado en su manera de redactar, sinceramente.
El lenguaje es la herramienta más básica para comunicar lo que pensamos sobre un tema. Si yo me refiero al Mohamed que nace en Cornellá como inmigrante, estoy expresando que no es como yo; es más, que no merece ser considerado como yo; y, por lo tanto, le estoy rechazando. A menudo nos referimos a estos chicos y chicas como inmigrantes de segunda generación, expresión con la que también estoy en absoluto desacuerdo. Y para explicarlo, vuelvo a acudir a la RAE, que nos dice que inmigrante es el que inmigra. Y si acudimos al verbo inmigrar, encontramos que, aplicado al natural de un país, significa llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas.
Siempre se habla sobre los deberes de los inmigrantes. Pero no se dice nada de los de los autóctonos. Creo que la integración sólo se puede conseguir por medio de una doble vía. Si con mis actos y palabras expreso, directa o indirectamente, mi rechazo hacia el otro, no le estoy ayudando a incorporarse a la sociedad. Si me refiero a los hijos de inmigrantes como inmigrantes, estoy estableciendo una barrera entre nosotros; le estoy diciendo que no es igual a mí y que nunca lo será.
Pero lo es.
Feliz Día Mundial de la Tolerancia.
